Este fin de semana, el Circuito Provincial de Carreras Populares se desplaza hasta La Gineta. La localidad acogerá su décima Carrera Popular.

¿Has pensado en asistir de público? ¿Participas en la carrera y quieres llevar a tu familia? La Gineta es el destino perfecto para pasar un sábado antes de la carrera. ¡Descúbrela!

En esta localidad se encuentra a 19 km de la capital. Un lugar donde disfrutar de su fauna y flora, que alberga preciosos paisajes y rutas por las que poder pasear junto a la naturaleza que le rodea a pie o en bicicleta.

Además, dentro de la localidad, disfrutaremos de gran riqueza cultural y monumental, como es la iglesia de San Martín de Tours. Este es el edificio más importante y significativo del pueblo. Como ocurre en la mayoría de los pueblos de la comarca, la torre de la iglesia marca el punto más característico del paisaje manchego.

Iglesia de La Gineta

Iglesia de La Gineta

La iglesia es del estilo gótico tardío, con elementos renacentistas del siglo XVI. Esta está formada por una sola nave de llamativos pilares helicoidales y bóvedas de nervaduras complicadas. Su torre tiene una altura de más de 46 metros, esto la hace visible desde 10 kilómetros a la redonda. Es una magnífica torre de sillajero muy diferente a otras de la región. Esta esta rematada con una linterna renacentista con contrafuertes decorativos de inspiración italianizante y coronada por una veleta de hierro forjado. Su interior está recorrido por una empinada escalera de caracol que llega hasta las campanas.

 

El templo tuvo un buen retablo del siglo XVII, considerado en su tiempo como un magnífico ejemplo de estilo plateresco y se debe a la gubia del genial artista granadino Juan Sánchez Cordobés. De este retablo, destruido durante la guerra civil, sólo se conserva la imagen del Cristo de la Buena Muerte, que en la actualidad se encuentra detrás del altar mayor, y los dos los lienzos del segundo cuerpo que corresponden a dos obispos.

 

En el año 1986 fue restaurada, descubriéndose parte de unos murales góticos, uno de ellos representa la Santa Cena. El conjunto ofrece, en general, un acusado carácter arcaico, pese a lo avanzado de su ejecución, que debe fecharse, al menos, a fines del primer tercio del siglo XVI.

 

Después de contemplar este hermoso templo, podemos descansar en la cañada de Pozo Rubio, se trata de una zona de recreo acondicionada para las romerías, que cuenta con mesas, aseos públicos, zona pavimentada que se usa como pista de baile, un templete para alojar la imagen del Santo y un pequeño refugio. Sin duda un descanso rodeado de tranquilidad que solo la naturaleza es capaz de ofrecernos.

 

Un nuevo entorno que conocer de nuestra ciudad, que seguro te dejara un “buen sabor de boca”.


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