A la hora de correr podemos ahorrar mucha energía y esfuerzo simplemente cuidando nuestra técnica, lo que se traducirá en mejores marcas en las competiciones.

Durante la zancada, el movimiento de las piernas produce cambios de aceleración que suponen pérdidas de energía. La mejor forma de ahorrar dicha energía es ejecutar una zancada pequeña para no caer con el talón, ya que esto produce una brusca desaceleración, y aprovechar la fuerza de gravedad en la caída para revertir la energía en impulso al apoyar con el metatarso. El pié debería contactar el suelo lo más plano posible para que el movimiento del tobillo en la impulsión sea rápido y eficiente. La pisada debe producirse de forma lo más cercana a la cadera posible para aprovechar al máximo la fuerza del retroceso de la zancada.

Además, debemos controlar la postura del torso durante la carrera. Una postura inclinada hacia atrás provocará necesariamente que la caída de la zancada apoye en el talón y nos frene. Por el contrario, un tronco demasiado inclinado hacia delante nos provocará incomodidad, mayor desgaste en las articulaciones y sobreesfuerzo innecesario. La postura idónea para correr debe ser con el torso mínimamente inclinado hacia delante y los hombros alineados con las caderas y las piernas.

Corregir nuestra técnica de carrera es un proceso lento que requiere práctica, pero que con el tiempo dará resultados muy positivos ya que disminuiremos la fatiga y aumentaremos en velocidad.

Trucos para mejorar vuestra técnica y eficiencia al pisar:

1.-Para calentar, corre descalzo:

Este simple truco realizado sobre un terreno blando como el césped, hará que de manera natural nuestro cuerpo se acostumbre a correr sin apoyar con el talón. Luego en carrera se trata de intentar seguir con la misma dinámica de movimiento.

2.- Aumenta la cadencia:
La cadencia es el número de pasos realizados en carrera por unidad de tiempo. Cuanto más baja la cadencia, más tiempo estará el pié en contacto con el suelo, entorpeciendo el flujo de movimiento y aumentando el gasto de energía.

3.- Acorta tu zancada:
Como se ha comentado anteriormente, una zancada grande provocará más impacto en el talón que actuará como freno y a la larga incluso puede provocar lesiones.

4.- Flexiona las rodillas:
Las piernas han de permanecer flexibles para absorber mejor el movimiento y las fuerzas del impacto al pisar. Si corremos con las piernas rígidas y estiradas probablemente daremos una gran zancada y el golpe al contacto con el piso afectará negativamente a la rodilla pudiendo llegar incluso a la cadera, lo que puede terminar en lesiones graves.

En resumen, debemos controlar la posición del tronco, no dar zancadas muy amplias y disminuir la cadencia.

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